Hoy en nuestro blog os mostraremos los errores más comunes que se pueden realizar cuando se diseña un logotipo.

En general, cuando afrontamos un nuevo proyecto, indistintamente a lo que uno se dedique, hay que ser consciente que hay que de desarrollar un proceso mediante el cual se establezcan una organización y unos parámetros claros a seguir para obtener el objetivo marcado de forma efectiva y productiva.

En el campo del diseño a esto se le denomina Proceso Creativo  y en cuestión de la creación de un logotipo consistirá en, la selección, creación y conjunción, de forma coherente, de todos los elementos necesarios que compongan dicho logotipo, como son la tipografía, los colores e imágenes, todo ello claro está, teniendo en cuenta, otro factor indispensable que es la resolución, puesto que el logotipo debe estar pensado y diseñado para poder aplicarlo en una amplia diversidad de soportes, tanto digitales como físicos y a diferentes tamaños.

En principio, estos pasos son bastante claros, pero muchos diseñadores caen igualmente en errores que son muy comunes y que echan a perder un buen diseño. Aunque muchas veces, el mayor y principal error que se comete, es por parte de los clientes, que en su afán de ahorrar costes, suelen contratar a personas que no están cualificadas debidamente para realizar el trabajo.

Obviando este último detalle respecto a la profesionalidad, muchas veces los diseñadores se dejan atrapar por muchos factores que contribuyen a que el diseño presente errores en concepto y forma. Los más comunes, son los siguientes:

Tendencias – Está muy bien estar al tanto de los nuevos movimientos artísticos y tendencias que surgen a nuestro al rededor, pero hay que ser consecuente y coherente con las características del proyecto a desarrollar.

Muchas veces, nos encontramos con logotipos que son impactantes y que reflejan claramente la aplicación de una tendencia y puede que resulten ser atractivos en la actualidad, pero lo que hay que tener claro y no olvidar es que un logotipo debe ser perdurable en el tiempo y que las tendencias, al fin y al cabo, son modas y como tal, pasan, en ocasiones, rápido al olvido.

Con esto no decimos que no se puedan aplicar, pero el diseñador ha de ser muy cuidadoso a la hora de hacerlo, para que cuando pase el tiempo, el diseño no se perciba antiguo y desfasado.

Diseños complejos – Hay que escapar de conceptos y elementos complejos con tamaños deficientes que contribuyen a una mala legibilidad y comprensión. Un diseño tiene que ser fácilmente compresible, y para ello ha de diseñarse un concepto lo más claro y directo posible, puesto que la memoria de una persona recuerda con mayor facilidad elementos con estas características.

Todo ello parece una tarea complicada pero no imposible para un diseñador profesional.

La resolución en el olvido – Este factor es uno de los más maltratados y que menos se tiene en cuenta, cuando debería ser el principal y del que ha de partirse cuando comienzas el proceso creativo.

Es muy importante tener claro la función que va a tener el logotipo y por tanto donde va a estar colocado, si es un elemento online, offline, los tamaños en los que lo quiere el cliente, si en el futuro puede aplicarse a un producto más grande o más pequeño que a donde va a ir destinado ahora… Por todas estas cuestiones y muchas otras que se pueden plantear, el diseño debe ser adaptativo, permitiendo que el logotipo pueda aplicarse en cualquier tamaño, ya sea grande o pequeño, conservando siempre la máxima calidad en su concepto y forma.

Uso de recursos – Otro punto importante a tener en cuenta, es el uso de otros elementos para crear el logotipo, como, por ejemplo, las imágenes.

Gracias a Internet, tenemos acceso a una inmensidad casi infinita de información, pudiendo acceder a prácticamente todo lo que queramos, pero tenemos que tener cuidado, porque al igual que nosotros, los demás también lo hacen.

Muchas veces elegimos imágenes que nos parecen perfectas y nos olvidamos de hacer una búsqueda exhaustiva para contrastar si ésta ha sido utilizada previamente o no. Obviamente queremos que nuestro diseño sea lo mejor posible, por tanto, este paso es un punto a tener muy en cuenta y que si no lo hacemos, puede tirar por tierra todo el trabajo realizado previamente.

Así que, ya sabéis, tomar nota de estos errores y tener en cuenta que, comenzar un nuevo proyecto debe estar acompañado de inversión, conocimiento y perseverancia, ésta es la clave para emprender el camino hacia el éxito.

 

 

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