La dinámica habitual de los comercios cambió a golpe de ley el pasado día 1 de julio. Desde esa fecha, las bolsas de plástico que se les entrega a los clientes para guardar su compra pasaron a ser de obligado cobro. Bien es cierto que ya llevamos unos años en los que la mayoría de cadenas de supermercados viene haciéndolo, pero ahora la medida es extensiva a todos los comercios, sin distinción. Tanto grandes como pequeños.

Esta medida es fruto del Real Decreto aprobado por el Gobierno para reducir el consumo de plástico en línea con los objetivos de la UE para intentar atajar la elevada contaminación de este material, que tarda entre 100 y 1.000 años en degradarse. Cada año, ocho toneladas de plástico acaban en los mares, provocando la contaminación de la flora y fauna marina y haciendo peligrar también a la población, ya que el planeta se está convirtiendo en un vertedero de plástico. Por ello, este decreto busca atajar su desenfrenado consumo en uno de sus puntos centrales: el comercio.

En España consumimos de media al año 8.500 millones de bolsas de plástico (144 de media por persona, según el Gobierno), una cantidad irracional a la que el Ejecutivo ya ha puesto fecha límite: el 1 de enero de 2021. A partir de ese día, ningún establecimiento podrá entregar bolsas de plástico a sus clientes, tanto gratis como cobrando. Pero mientras tanto, se ha introducido esta medida transitoria que obliga a toda la cadena de distribución, desde el más grande al más pequeño. Así, desde dos semanas las bolsas tienen un coste que varía según su tamaño, algo que está provocando bastante confusión en el sector.

Porque según el espesor de la bolsa, costará una cantidad u otra e incluso puede estar exenta de cobro. En concreto, la medida ataca directamente a las que tienen un espesor de entre 15 y 50 micras, las más usadas en el comercio (más del 80% de ellas). Las que estén por debajo de las 15 micras están exentas de pago siempre que sean necesarias por motivos de higiene o para los alimentos y fruta a granel. En caso de que no sea para esos usos, el Gobierno establece que deben costar cinco céntimos (precio orientativo para los comercios).

Para las de entre 15 y 49 micras recomienda que se cobren a 15 céntimos. Por su parte, las de más de 50 micras también pueden seguir siendo gratuitas siempre y cuando el 70% de su composición sea plástico reciclado. Si no es así, el precio establecido es de 10 céntimos. No obstante, aunque a priori los términos parecen claros, el comercio está viviendo un momento de confusión que puede dar lugar a que algunos sean multados porque no están cobrando las bolsas o están cobrando algunas que no deberían.

Multas de entre 901 y 1,7 millones de euros

Porque incumplir esta normativa tiene sus consecuencias. El Real Decreto aprobado remite a la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados para establecer las sanciones para los comercios que no cobren las bolsas. Según determina esta normativa, en función del volumen de bolsas que se estuvieran poniendo en circulación, se pagaría una sanción de diferente importe. Si fuera un volumen que afectara gravemente al medio ambiente, se calificaría la infracción como “muy grave” y se enfrentaría a una sanción de entre 45.001 euros y 1,7 millones de euros.

En el caso de que el volumen de bolsas que se entregue no afecte gravemente al medio ambiente, la multa estaría entre 901 y 45.000 euros. Por último, si ese volumen fuera escaso, la sanción se tipificaría como leve y su cantidad sería de 900 euros. De este modo, los que se arriesguen a distribuir una cantidad notable de bolsas de plástico sin cobrar se enfrentan a una multa de hasta 1,7 millones de euros. Si bien esta cifra sería para una gran empresa de distribución que tuviera la capacidad de entregar un elevado volumen de bolsas. En el caso del pequeño comercio, las sanciones, como máximo, se quedarían en los 45.000 euros, ya que su capacidad de distribución es menor.

Así, los comercios van adaptándose poco a poco a esta nueva realidad ante la disconformidad de muchos clientes, que consideran injusto este ‘sobreprecio’ al hacer su compra. El objetivo de la normativa es que, así, los consumidores se disuadan de pedir bolsas en los comercios y lleven las suyas propias u opten por bolsas de plástico reciclado -que también venden las tiendas-. Si bien algunas quejas podrían estar justificadas, porque en estos primeros días ya están detectándose prácticas que han sido objeto de denuncia por los consumidores.

En concreto, la OCU ha denunciado a los supermercados Carrefour por cobrar las bolsas de envase primario, es decir, las de los alimentos a granel que están excluidas de cobro por la normativa al ser necesarias para poder adquirir estos productos. En concreto, la organización ha recibido tickets de clientes a los que les han cobrado las bolsas para coger los panecillos pequeños de pan, algo que ha denunciado, pues no se pueden cobrar acogiéndose a la norma. “Si quieren cobrarlas como un servicio extra, puede hacerlo, pero no amparándose en esta norma, porque así lo único que hace es confundir al consumidor”, señala la OCU.

El futuro sin plástico

En cualquier caso, a partir de 2021 tendremos que decir adiós a las bolsas tal y como las conocemos, lo que va a provocar un vuelco en la forma de consumir que tenemos ahora. Aunque las grandes superficies llevan varios años cobrando por las bolsas ligeras y vendiendo bolsas reutilizables, en tres años el plástico desaparecerá. Al menos las bolsas de hasta 50 micras. Las únicas que se permitirán serán las compostables, que se degradan en mucho menos tiempo que las de plástico.

Por ello, las cadenas de supermercados ya trabajan para adaptarse a ese horizonte, incluso algunos ya han empezado a introducir cambios. En Mercadona, por ejemplo, algunos establecimientos ya dan la posibilidad al cliente de elegir entre bolsas de plástico, de papel, de rafiarecicladas o reutilizables, como señalan fuentes de la compañía presidida por Juan Roig.

Por su parte, Dia ya empezó a cobrar las bolsas allá por los años 80, algo que se ha mantenido hasta la actualidad, cuando ha empezado el cobro obligatorio. Como explican fuentes del grupo a este medio, todavía están estudiando cómo procederán cuando el plástico desaparezca del todo. “Tenemos más de 4.000 tiendas en España y tenemos que ver que es lo mejor en todos los niveles: para el cliente, para el medio ambiente y para garantizar la seguridad alimentaria”, indican. De momento, en las bolsas que distribuyen en los pedidos online y en su cadena de perfumerías, Clarel, el material es de papel reciclable. Además, en los supermercados tienen disponibles bolsas de rafia reutilizables.

Más lejos ha ido Lidl, que no ha esperado a que llegue 2021 para acabar con el plástico en sus establecimientos. La cadena alemana irá suprimiendo de forma progresiva las bolsas de plástico de sus tiendas en España de aquí a final de año. Solo quedarán las de los alimentos a granel, mientras que para llevar la compra ofrecerán bolsas de rafia multiusos fabricadas con plástico reciclado que cuestan 50 céntimos o unas de papel gratuitas. La cadena ha cifrado en 1,5 millones de euros la medida, ya que es lo que ingresa cada año en concepto de venta de bolsas. Si bien el coste les compensa, ya que el grupo quiere ir por delante de la ley y asegura que el 90% de sus clientes apoya esta iniciativa.

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